Cuando aprieta el alma,
las palabras se diluyen;
cuando el sueño se muestra,
el corazón se hunde.
He oído los gemidos,
del dolor omnipotente.
Olvidé besarte,
y me siento impotente.
Sin ruido, sin destino;
croe haber alcanzado tu desidia.
Pero por más que grito tu nombre,
todo se convierte en mentiras.
Sin sentido de caricias,
sin palabras de tu amor.
Sin sentido te he pedio,
que nunca me digas adiós.
Así llegará el momento,
así terminará la pasión.
Así creo que finalmente,
alcanzaremos la traición
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